Sin filtros (como los bisontes)

Me parece muy relevante y una muy buena noticia que Clint Eastwood haya hecho un retiro en su retiro interpretativo para dirigir e interpretar “La mula”.

Dado que con “Gran Torino” había dejado el listón muy alto, que 11 años después vuelva a ponerse ante unas cámaras dirigidas por él, es para mí una grandísima noticia. Y además el resultado es plenamente satisfactorio.

Seamos serios: la película no está a la altura de “Gran Torino” pero a mí me da igual. Viendo la película, que es muy pero que muy entretenida, tengo la impresión de que Clint Eastwood deja de preocuparse por algunos cabos sueltos de lo que es una narración convencional, para atar otros cabos sueltos que le interesan más, y que tienen que ver con su universo particular, o lo que es lo mismo por como ve el mundo a sus casi 89 años.

Debo decir que a mí me gustó bastante “Golpe de efecto”, que fue esa película que interpretó al lado de Amy Adams, en el típico papel de su hija con la que tiene alguna deuda del pasado, hace creo que 5 años, dirigida por Robert Lorenz, aunque la película era en todo momento una película de Clint Eastwood. Daba enteramente la impresión de que había delegado la parte más rutinaria de la dirección en Lorenz.

Con Clint Eastwood viene a pasar un poco lo mismo que durante años ha pasado con John Ford. Alguna interpretación que no deja de ser una astracanada, le califica poco menos que de fascista o de ultraconservador, y por tanto descalifica su trabajo. Alguna gente dijo tonterías de ese tipo por ejemplo con “el francotirador”, que era una película bastante amarga y muy poco patriotica. Menos mal que Clint Eastwood se empeña película trás película desde hace décadas en hablar a través de su trabajo.

La mula es una película “sin filtros”. La ocurrencia no es mía, sino que el mismo Clint Eastwood lo dice en la película sobre sí mismo, y no me cabe la menor duda de que va con segundas. Dice lo que quiere decir sin importarle la corrección política, entendido este término en su concepción más patética. Nunca he oído a Clint Eastwood decir una barbaridad en sus películas, pero si le he oído decir cosas con mucho sentido común que el papanatismo cultural que nos rodea lo considera reaccionario.

Por ejemplo, en “La mula” una de las escenas en las que algunas personas han acusado a Clint Eastwood de racista, se refiere a cuando el buen anciano al que interpreta, se para en una carretera para ayudar a una familia de negros (la corrección política tendría que hacerme decir “afroamericanos”, pero yo voy prescindiendo también de filtros) que se han quedado tirados por un pinchazo. Por supuesto que Clint Eastwood se rie de ellos, pero no por ser negros, sino por pertenecer a esa clase acomodada de Occidente, adocenados totalmente, y que parece no saber andar por el mundo si no es con un smartphone en la mano y conexión a Internet. Eso mismo por cierto es lo que hace Jordan Peel en “Nosotros”. Está claro que la estupidez es “transversal”. Palabra por cierto de moda y políticamente correcta que la uso con la carga de ironía que le corresponde y no por convicción.

En “la mula” Clint Eastwood parece querer saldar deudas con esas cosas que le obsesionan. Su propia hija interpreta a su hija en la película, con quién de nuevo, y es algo recurrente en sus películas, tiene una pésima relación por sus faltas en el pasado. También dejó tirada a su mujer, y solo parece tener una relación un tanto cordial con su nieta.

Imagino que ya sabréis que en “la mula” Clint Eastwood interpreta a un anciano que, acuciado por sus problemas económicos, acaba transportando droga en su camioneta, habida cuenta de que el cártel para el que trabajada por hecho que alguien como él, de su edad y con un expediente de tráfico intachable, no va a llamar en ningún momento la atención de la policía.

Pero toda esa trama de transporte de droga y de contacto con el jefe del cártel, un tipo tan hortera como cabe imaginar, interpretado por Andy García, y con la gente del hampa con la que se tiene que relacionar, no es más que un McGuffin para hablar de lo que realmente le interesa, que no es otra cosa que poner orden en su vida, reconciliarse con aquellas personas a las que no presta la debida atención, y de paso y si es posible ganar algún dinero, y pasárselo tan bién como pueda.

Hay quien me ha dicho que es una película machista. Obviamente yo no lo creo así. salvo que algo se me haya escapado a mí, y a estas alturas la gente del mundo de la droga, y toda esa canalla que lo rodea, sean sensibles y feministas.

Yo me quedo con Clint Eastwood sin filtros. Sé que no los tiene desde hace muchos años, pero es la primera vez que lo dice explícitamente en una película suya.

Los bisontes, por cierto, además de ser una especie desaparecida de tiempos remotos, eran unos cigarrillos que existían cuando yo era niño que no tenían filtro.

Y además, os reto a que me digáis qué actor de 89 años puede encabezar el cartel promocional de su película con el aplomo con el que lo hace Clint Eastwood.

En Sinaloa, mientras cargo la furgoneta.
A 24 de marzo de 2019

@Gerardo_DDC.

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